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Su primitiva sede fue la casa de uno de los
fundadores: Orlando González en Falucho y Funes.
Luego, en distintos lugares - galpones, casas,
bodegones… - dentro del mismo sector barrial adyacente a la parte céntrica,
estuvo instalado el Sportivo Huracán.
Recién en los albores de la década del 40’, los
miembros alquilaron el local de la ochava de Colón y Guido, y allí por largo
tiempo, sienta su base institucional.
Con el correr de los años, y bajo la presidencia
de Eliseo Fiscalini, se instala la sede propia – más tarde, construida en
ese terreno y dotada de más comodidades que en la actualidad representa el
valioso patrimonio de la entidad – en avenida Colón 3954.
En el predio adquirido, se hizo primero un galpón
al fondo. Por ese entonces, con la presidencia de Juan José Papagni (tío
de Ruben Papagni) quien también fue en cierta época Vicepresidente de la Liga
Marplatense de Fútbol, pasa definitivamente a llamarse Club Atlético Huracán.
Comienzan las primeras perforaciones
para levantar la sede y queda terminada la primera planta durante el mandato
presidencial, por medio del empresario y ex futbolista “huracanense”,
Hércules Moresi, quien ejerció ese cargo entre 1960 y 1969.
Con el esfuerzo de dos ejercicios económicos, en
1982 se hizo en la sede social un tinglado de 532,90 m2, con un costo de U$S
8.960. Pero mientras funcionarios del “proceso militar” que cobijaba a la
Argentina, con sus comisionados de turno en la Municipalidad local, la oficina
de obras privadas decían: ‘terminen y después presenten los planos’, los
funcionarios adscriptos al plan regulado pedían: ‘pulmón de manzana’.
Así, mientras los directivos de Huracán concurrían de oficina en oficina,
golpeando puertas en busca de comprensión, sucedió un imprevisto en dos minutos
por medio de una tromba de viento que embolsó el tinglado “parado” por el
resorte burocrático, destruyendo todo el sacrificio y el esfuerzo de horas,
días, semanas, años… En esa penosa tarde, muchos socios lloraron en la puerta
del club, pues se desvanecía la ilusión del gran gimnasio.
De ahí en más, comenzó otra lucha del la
institución con el advenimiento de la democracia en 1983. Se quiso hacer otra
planta en el edificio social. Para ese entonces, Huracán había aumentado
hacia 1986, su caudal societario en más de dos mil porciento en relación a 1979.
Hoy cuenta con otra semiplanta de 200 m2 de losa y con el anhelo de construir nuevamente un gimnasio, luchando una vez más con la burocracia, el “papelerío”, las “corridas”, las citaciones al Juzgado de Faltas. Lamentablemente, la obra está clausurada. Pero “las nuevas generaciones” de huracanenses, no bajarán los brazos y esperamos de ellos, el mismo espíritu de aquellos “seis muchachos” que en 1920 hicieron realidad su sueño: el Club Huracán.
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